lunes, 7 de abril de 2008

escenas de matrimonio


Escenas de matrimonio es una comedia costumbrista producida y emitida en España desde hace años con notable éxito de audiencia. Es un compendio de chistes (gags, pero en español) en los que una serie de parejas muestra sus problemas de relación, su odio y ganas de machacarse, y absolutamente nada de cariño. El vídeo enlazado es una muestra válida del tipo de chistes. Hay varias parejas, cada una de una generación, pero el punto común es que no existe posibilidad de amor en una pareja estable. Es particularmente deprimente el retrato de la vida en pareja como un camino a través de la infelicidad que desemboca en la vejez y la muerte.
Ya os daréis cuenta de que me horroriza el programa en cuestión, y no me hace ninguna gracia nada de lo que he visto de él. Sin embargo, me sorprende que algo tan desagradable goce de tamaño poder de atracción. No lo entiendo. ¿Por qué pueden hacer gracia a alguien unas situaciones tan tensas en las que dos personas intentan hacerse daño?
Es cierto que muchas de las cosas que se ven en este tipo de programas o películas (cuyo paradigma, igualmente inaguantable para mí, es La Guerra de los Rose) se reproducen en nuestra vida diaria. De ahí el adjetivo costumbrista que usé arriba. Sin embargo, esto no explica nada. En la vida de todo el mundo se producen sucesos lamentables, y reproducirlos en la ficción no los hace divertidos; a lo sumo nos evocan la misma sensación agria, lo cual sólo mueve a risa a un masoquista.
Existe la posibilidad de que la recreación de estas disputas en la ficción haga que el espectador las relativice en la vida real. Esto le haría pensar que su infierno no es tan horrible porque lo comparte con otros. No tiene por qué poner fin a su desgracia porque -como se ve en la serie- otros no lo hacen y siguen adelante. La relación de pareja es este continuo amargarse mutuamente la vida. En resumen: la felicidad no existe; sólo hay ententes semicordiales para la acumulación de patrimonio y la crianza de hijos.
Llegado a este punto, no sé si seguir resistiéndome a admitir esto o si rendirme a la evidencia, bajarme todas las temporadas de esta bazofia y verlas seguidas, a cañón, como terapia.

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