jueves 9 de julio de 2009

películas en 3D: ojo con las carteras


Ayer fui con mis hijos a ver Ais Eich 3 (cuidado con este enlace a la wikipedia, que lo cuenta todo) que en español quiere decir El Origen de los Dinosaurios (ais=dinosaurios, eich=origen). Es una peli en 3D, con un sistema ligeramente mejor que el de los años 50 (Los crímenes del museo de cera, y algunas más) pero esencialmente igual: unas gafas te permiten separar lo visto por un ojo de lo del otro (sin gafas la peli se ve borrosa) y el efecto general es impactante, aunque según para quién puede dar dolor de cabeza y ser más o menos incómodo.
Quizá sea improcedente en una peli absolutamente fantástica, pero no comprendo muy bien por qué se llama dawn of the dinosaurs (amanecer de los dinosaurios), si los mamuts y los tigres dientes de sable existieron muchísimo después de los dinosaurios. A lo sumo podría llamarse El Ocaso de los Dinosaurios, o cualquier otra cosa que no sugiera un orden cronológico exactamente inverso al real y que ni siquiera guarda relación con el argumento de la película.
Este sistema, aunque es muy antiguo no llegó a cuajar nunca. Se intentó varias veces revitalizarlo pero siempre se vuelve a las pelis tradicionales. Puede que sea por la incomodidad de las gafas, o por el esfuerzo visual que exige, no sé. Sin embargo, ahora es posible que el sistema se consolide, porque resulta que las productoras han visto en las películas tridimensionales una manera de evitar la piratería. En efecto, las pelis en 3D no se piratean, porque hacen falta las gafas especiales para verlas, y no sé si por algún otro motivo adicional (dificultades de reproducción en televisiones, calidad horrorosa de las copias filmadas en salas de cine…). Para las productoras es un buen negocio, y para la gente también, porque contienen un aliciente adicional que nos anima a ir al cine.
Y hasta aquí la parte buena.
La parte mala es que los mercachifles del cine, con su pata de palo y el parche en el ojo, cobran por estas películas 8'80€ por entrada. Con descuento, ¿eh? No sé cuánto nos habrían cobrado de no tener la tarjeta de estudiante, la de carrefour, bono bus y certificado de penales. La peli plana nos habría costado 5'40€ con los mismos descuentos. Estoy deseando que salga esta peli en dvd, para bajármela por bit torrent. Aunque sólo sea para resarcirme de los casi 30€ que me costó la broma.

martes 7 de julio de 2009

pienso para burras pardas: ¡ese burka de moda!


Hace unos días, el Presidente Sarkozy dijo que el burka no era bienvenido en Francia. Esto reanimó el debate de si se debe o no prohibir esta prenda en occidente.
Después de unos días pensando en esto, he decidido salir a la palestra y, palestrino yo, tirar la primera piedra en intifada personal sin esconder la mano ni, quizá, alguna otra cosa. Lo malo es que, como me pasa siempre, cuantas más vueltas le doy a algo menos clara tengo mi opinión al respecto.
Algunos de los que piden la prohibición se apoyan en la creencia de que el burka es una obligación que ejercen los hombres sobre las mujeres sojuzgadas. Si esto fuera cierto en todos los casos la discusión se terminaría aquí, porque se trataría de una imposición injustificada, pero lo malo es que muchas mujeres prefieren usar este velo por propia convicción, así que despojarlas de esta prenda sería un atentado a su libertad tan grande e intolerable como cuando una turista occidental es obligada a velarse al viajar por un país de confesión islámica.
Sin embargo, podríamos considerar que, aún siendo una elección libre de algunas musulmanas, el burka atenta en todo caso contra la dignidad humana. En este caso, al prohibirlo estaríamos primando un valor opinable y contingente para este caso (dignidad femenina) sobre uno mucho más claro, que es la libertad individual. Entraríamos aquí en el espinoso tema de si debemos salvar a quien no quiere ser salvado, pregunta de difícil respuesta pero que hoy no me ocupa.
Hay que tener en cuenta que en este asunto de lo que se está hablando es de usos sociales, aunque estén mediados por la religión. Según las latitudes se entiende como admisible mostrar unas partes del cuerpo y otras no. Imaginaos qué pensarán las mujeres de alguna tribu amazónica, de esas que van en todo momento con las tetas al aire, del uso del sujetador. ¿Por qué es indigno el burka y no el pantalón? Lo pondré más crudo: ¿acaso no detendría la policía a un hombre que fuese en taparrabos o calzoncillos por la calle? Claro que sí, porque resulta que atenta contra los usos y costumbres particulares de aquí. Así pues, si prohibimos el burka apelando a un valor universal (dignidad de la mujer), cuando reprimimos a un exhibicionista nos amparamos en valores locales; son razones excluyentes, así que si no queremos que nos llamen incoherentes por la calle no nos queda más remedio que rechazar el valor universal "dignidad de la mujer" para justificar la prohibición de este velo monstruoso.
Nos queda un sector de gente, a mi juicio más inteligente, que apela para prohibir este tipo de prenda a unos valores morales específicos de cada sociedad. En Occidente la manera de vestir predominante autoriza a las mujeres a mostrar todas las partes de su cuerpo excepto los genitales y las mamas (con excepciones para éstas). Por lo tanto, si escogemos esta vía tendremos que prohibir el burka en el colegio público del barrio, pero entender que si viajamos a Teherán con nuestra mujer lo primero que tendremos que comprar en el aeropuerto es uno de estos horrorosos sacos, no vaya a venir un enjambre de basiyises a descalabrarnos por inmorales.
Hace unos días, en la mañana siguiente a San Juan (que donde vivo se celebra a lo grande), vi desde el coche, al ir a trabajar, a un tipo joven, oscuro de piel y roña, con el nabo saliendo de la pretina, perfectamente a la vista. Nadie parecía darse cuenta del vergajo, y no me extraña, a esas horas y después de la noche de san juan. 
Pensé en llamar a la policía local para que detuviesen al sátiro, o al menos para que le obligasen a envainar. Pensé incluso, para dar más peso a la acusación, en decir que aquello rondaba los 25 cm., argumento que potenciaría el inherente celo profesional de los policías con un componente de envidia (o curiosidad, si la policía es chica). La cuestión es que no tenía conectado el manos libres, así que lo dejé correr. Pero recapacitando sobre este suceso he llegado a pensar: ¿qué derecho tenemos a reprimir a alguien que esté en sus cabales pero que decida ir por la calle desnudo? ¿no será acaso algo similar a lo que hacen los policías iraníes con las mujeres descubiertas? Y entonces entramos en la tercera posibilidad: libertad total y absoluta en el vestir; aplicación sistemática del valor universal del libre albedrío. Quiero decir que si quieres burka ponte burka, si quieres ir en bolas ve en bolas, y si quieres disfrazarte de Ronald McDonald… bueno, eso no. Hasta ahí podíamos llegar.

jueves 2 de julio de 2009

in the ghetto

Los millonarios somos atacados con frecuencia, injustamente, por recluirnos en ghettos, protegidos por seguridad privada. Y esto nos indigna. Nos indigna porque no es una elección libre, el segregarnos. No. Qué más quisiéramos nosotros que poder vivir en cualquier lugar, mostrando nuestros automóviles de 100.000€ a los desarrapados de nuestros vecinos. Codeándonos en la panadería con esos indigentes, ellos con sus camisetas desbocadas de publicidad de Fanta, nosotros con nuestras Pierre Cardin (cuidadosamente desgarradas), de estética parecida pero NO IGUAL.
Pero es que no es posible. Esos arrastrados se empeñan en no reconocer su inferioridad, su incapacidad para generar riqueza, su pertenencia al sector que se-esfuerza-pero-no-llega. Y actúan sin respeto alguno a los que lideramos la sociedad. Nos desprecian, nos insultan y, en ocasiones, incluso nos roban.
Es por eso que vivimos en jaulas de oro. Tenemos que gastar en empresas de seguridad para que -a pesar de nuestros ideales progresistas- nuestros Grandes Simios específicamente entrenados baqueteen a los miserables que intentan invadir nuestra propiedad. No es por motivos ideológicos, sino por el más elemental instinto de supervivencia.
Y lo más terrible es cuando, después de lo que explico, escuchamos a uno de esos demagogos populistas decir que los pobres viven en barrios sin servicios adecuados, en hacinamiento, porque no pueden hacer otra cosa; se atreven a decir que se ven, obligados por las circunstancias, a vivir en el poblado de chabolas. Y nosotros, los millonarios nos retorcemos incómodos porque lo que más desearíamos es vivir en una comunidad tan íntima entre personas, formando una red social en la que nadie se ve desatendido. No saben estas personas lo mucho que envidiamos a los que viven en comunidades de indigentes, sin pertenencias, sin riqueza, sin preocupaciones, ayudándose unos a otros.
Ellos son los que viven en libertad. Pueden ir adonde desean, hablar con quien quieren, comer o no, dormir o no, sin temor a ser atacados, robados, expoliados, violados o asesinados. Sin ese terrible peso que es para nosotros proteger nuestra riqueza.
Dichosos ellos, los menesterosos, que son libres. Compadecednos, sin embargo, a los ricos, que sufrimos la prisión a la que la fortuna nos somete.

publicado desde móvil (sin enlaces; el aclamado dispositivo blackberry no los permite)

miércoles 1 de julio de 2009

venganza telefónica

Esto es un corte de una emisora colombiana (no dijeron cuál) que se emitió en otra emisora española, Onda Cero, y que reproduce una broma a una comercial de una compañía telefónica. Si habéis llamado alguna vez a vuestra compañía de teléfonos para pedir algo, quejaros o consultar alguna cosa, sabréis de qué se habla aquí.
Me da pena que la emisora española no haya dicho dónde robó el audio, porque así a lo mejor habría encontrado el original y no tendríais que escuchar las risas en "off".



(Gracias, Emma)

martes 30 de junio de 2009

mamá


Mamá era encantadora durante el día. Nos quería muchísimo, y nos lo demostraba a todas horas. Sin embargo, por las noches mamá cambiaba totalmente, y ya no nos quería igual. Nos obligaba a permanecer en silencio en la habitación, mientras ella copulaba con desconocidos. Si nos atrevíamos a salir del catre para lo que fuera se ponía como loca, nos pegaba, nos insultaba y a patadas nos devolvía a la cama. En muchas ocasiones yo me meaba en la cama, porque ella no nos dejaba ni siquiera ir afuera a mear.
Un día, mamá mató a mi hermano. Digo mi hermano porque no tenía nombre. Era sólo mi hermano. Ella llegó borracha a casa y se lo encontró fuera de la cama. Le pegó una patada en la cabeza que lo lanzó contra la piedra del hogar, y ya no se movió más. Por la mañana, cuando mamá se volvió buena, lloró por lo que había hecho, pero ya no tenía solución.
Yo continué allí, con mucho cuidado para que no me encontrase por las noches, cuando se volvía un monstruo, y por la mañana volvía a ser cariñosa y preocupada. Yo siempre pensaba que de noche se convertía en un monstruo, y que era peligrosa, pero que ella no quería en realidad hacernos daño, sino que se convertía en otro ser.
Cuando fui haciéndome mayor, mi mamá comenzó a ser monstruo durante el día también, así que me fui de casa.
No volví a verla más.

échale la culpa al bugui


Michael Jackson merece estar en el panteón de músicos injustificadamente adorados, en el que entre otros estarían The Police y, como reina de la música de mierda, en lugar preferente, Madonna. A este olimpo de los mediocres se accede por ser repajoleramente malos en lo que hacen, carecer de originalidad y por tener sin embargo una descomunal cantidad de papanatas adoradores.
No entiendo la genialidad de Michael Jackson. Lo único que parece haber inventado este ser es el paso de baile denominado Moonwalk. Todo lo demás que se le asigna es más bien atribuíble a los que manejaban sus hilos. Él es la cara visible de un producto. No es músico, ni creador, ni genio. Es un cantante y bailarín que se sometió a las corrientes del show bussiness, primero encarnadas en un padre explotador y maltratador y luego en una industria que no entiende de seres humanos. Fue un burro, sin personalidad, enfermo mental, sometido a un ambiente demasiado fuerte para él que terminó triturándolo. Ahora, esa choubisnes que lo creó, lo picó bien picadito, le extrajo los tuétanos y nos los vendió, se dispone a poner de nuevo la máquina a funcionar para volvérnoslo a vender.
Además, MJ fue un delincuente. Su desequilibrio, al que le llevó una vida a la que lo normal le era ajeno, acabó haciendo de él un pederasta, un padre rarísimo (y peligroso), un ser rebosante de complejos, un horroroso negociante y, en definitiva, un ser con una personalidad tan frágil que las desgracias que no se buscaba él mismo se las inducían sus demonios de las discográficas.
Cuando se compró la inocencia en el caso de pederastia (el sistema judicial norteamericano es así; empastó bien a las familias afectadas para que retirasen los cargos, generando un caso de prostitución infantil con pago a trabajo realizado), se fue a un emirato (o sultanato, o reino, o lo que sea) árabe a vivir en un palacio que el emir (o sultán, o rey o lo que sea) ponía a su disposición a condición de que grabase un disco con su hijo. Apareció saludando a su mecenas vestido con un burka, en su línea "freak". Luego fue dando largas a lo del disco con el niño del emir hasta que éste lo demandó. Un tío con palabra, MJ.
Luego, no sé por qué, se acabó arruinando. Después de ser el mayor vendedor de discos de la historia de la música (de mierda), va y pierde todo el dinero. Una burra parda.
Y al final de su vida, va y se compromete a dar 50 conciertos en Londres. En línea con la caradura que gobierna su vida, no se sabe -oficialmente- por qué no daba conciertos ya, ni por qué se consideraba improbable que cumpla su compromiso. Tampoco sé por qué los medios no dijeron que era una persona degradada por una vida de excesos continuos, de desequilibrio mental, y de consumo de productos químicos para cambiar su aspecto y para vencer el dolor (¿físico? ¿mental? ¿ambos? quién sabe)…
Esto de los conciertos de Londres era un último esfuerzo, un movimiento a la desesperada para pagar las deudas monstruosas que este demente había adquirido quién sabe cómo (porque tampoco se dice claramente). Claro que, al palmarla, ha dejado con el pantalón bajado a los organizadores de esta tanda de conciertos. Y un tremendo cristo en eBay, que a ver ahora quién arregla lo de todas esas entradas revendidas a precios cósmicos.
Total que, según he leído por ahí, estaba preparándose para los conciertos de Londres cuando le dio un ataque al corazón. Su corazón no pudo con el esfuerzo… ni con la empanada de pastillas que se hincó antes de darse un chute.