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jueves 2 de julio de 2009

in the ghetto

Los millonarios somos atacados con frecuencia, injustamente, por recluirnos en ghettos, protegidos por seguridad privada. Y esto nos indigna. Nos indigna porque no es una elección libre, el segregarnos. No. Qué más quisiéramos nosotros que poder vivir en cualquier lugar, mostrando nuestros automóviles de 100.000€ a los desarrapados de nuestros vecinos. Codeándonos en la panadería con esos indigentes, ellos con sus camisetas desbocadas de publicidad de Fanta, nosotros con nuestras Pierre Cardin (cuidadosamente desgarradas), de estética parecida pero NO IGUAL.
Pero es que no es posible. Esos arrastrados se empeñan en no reconocer su inferioridad, su incapacidad para generar riqueza, su pertenencia al sector que se-esfuerza-pero-no-llega. Y actúan sin respeto alguno a los que lideramos la sociedad. Nos desprecian, nos insultan y, en ocasiones, incluso nos roban.
Es por eso que vivimos en jaulas de oro. Tenemos que gastar en empresas de seguridad para que -a pesar de nuestros ideales progresistas- nuestros Grandes Simios específicamente entrenados baqueteen a los miserables que intentan invadir nuestra propiedad. No es por motivos ideológicos, sino por el más elemental instinto de supervivencia.
Y lo más terrible es cuando, después de lo que explico, escuchamos a uno de esos demagogos populistas decir que los pobres viven en barrios sin servicios adecuados, en hacinamiento, porque no pueden hacer otra cosa; se atreven a decir que se ven, obligados por las circunstancias, a vivir en el poblado de chabolas. Y nosotros, los millonarios nos retorcemos incómodos porque lo que más desearíamos es vivir en una comunidad tan íntima entre personas, formando una red social en la que nadie se ve desatendido. No saben estas personas lo mucho que envidiamos a los que viven en comunidades de indigentes, sin pertenencias, sin riqueza, sin preocupaciones, ayudándose unos a otros.
Ellos son los que viven en libertad. Pueden ir adonde desean, hablar con quien quieren, comer o no, dormir o no, sin temor a ser atacados, robados, expoliados, violados o asesinados. Sin ese terrible peso que es para nosotros proteger nuestra riqueza.
Dichosos ellos, los menesterosos, que son libres. Compadecednos, sin embargo, a los ricos, que sufrimos la prisión a la que la fortuna nos somete.

publicado desde móvil (sin enlaces; el aclamado dispositivo blackberry no los permite)

jueves 11 de junio de 2009

El moderno proletariado


Si contemplamos el marxismo "real" como una anomalía prolongada en el tiempo, felizmente superada por la historia, podemos observar que los bárbaros -esta vez desde el sur- van entrando poco a poco en nuestra opulenta sociedad para hacer los trabajos que nadie quiere, despojados de todo derecho y sin la condición de ciudadanos. Dado que esto ya ocurrió en Grecia y Roma antes que aquí, podemos augurarle un muy mal futuro al rico occidente.
Por ahora los residentes sin derechos, inmigrantes ilegales o legales, no son tantos como para lanzar un asalto al poder, ni sus hermanos del exterior tienen conciencia de la superioridad del que no tiene nada que perder. Esto facilita que ocurran cosas como la que cuenta Nacho Escolar: un panadero tiene un inmigrante sin papeles trabajando toda la noche por un sueldo de hambre (14 horas, 23€), entonces una máquina deja al esclavo sin un brazo. El dueño de la industria tira el miembro a la basura y abandona al accidentado a una manzana del hospital, pidiéndole que diga que el suceso ocurrió en la calle. El pobre hombre perdió su brazo, y quizá podrían habérselo implantado si lo hubiera llevado consigo, pero tardaron tanto en recuperarlo que ya estaba en muy mal estado.
En el Diario de Levante cuentan que el empresario declaró que su esclavo estaba borracho, cosa que desmiente el análisis efectuado en el hospital.
Y nosotros, los que tenemos plenos derechos como ciudadanos, desde el punto de vista de los epsilon estamos en el bando del empresario. No lo olvidemos. Vivimos como vivimos porque hay gente como este boliviano trabajando por 2€ (o menos) cada hora.

viernes 29 de mayo de 2009

el abuso sexual, un caso especialmente grave de agresión

Hay una revista que publica el Arzobispado de Madrid que incluye en su número del 28 de mayo un artículo titulado La violación, ¿fuera del Código Penal? que salta a la vista por la efectividad del título, pero que me ha hecho pensar un poquito (muy poquito). Lo escribe Ricardo Benjumea (redactorjefe@planalfa.es).
Iré comentando por párrafos.
"Nada más lejos de mi intención que frivolizar con la violación. Pido disculpas a quien así lo ha entendido. La cuestión es: reducido el sexo a simple entretenimiento, ¿qué sentido tiene mantener la violación en el Código Penal? ¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien a divertirse durante algunos minutos? ¿Por qué tanta disparidad en las condenas?"
En efecto, si el sexo es una manera de divertirse, ¿por qué castigar su imposición por encima de cualquier otra agresión? (por poner un ejemplo desafortunado, los conciertos de Andy y Lucas son considerados divertidos por algunas personas, y no obstante yo preferiría ser violado, incluso repetidas veces, por Evangeline Lilly). Sin embargo, lo más frecuente es que las personas -ateas o no- tengan el sexo estrictamente relegado a la órbita de lo privado y en cierto modo tabú. No se crea, señor Benjumea, que los ateos follamos más que ustedes. Seguramente follamos lo mismo (poco, que eso nunca sobra), y lo hacemos poco porque la moral que rodea al sexo es algo tan indisolublemente interiorizado en la sociedad que todavía escogemos con quién queremos follar. La violación excede la humillación consustancial a cualquier imposición violenta (como sería la exposición forzada a la música de Andy y Lucas) por una cuestión de moral social estrechamente vinculada al amor. Porque los ateos amamos. Quizá incluso amemos tanto como los católicos. No amamos a Dios, pero sí a las personas. Y nos entregamos al sexo como esparcimiento pero en ese esparcimiento va incluido siempre, aunque en distintas medidas, una cierta dosis de amor. Intentamos, como poco, hacer a la otra parte contratante pasar un buen rato, y eso no se consigue con una violación. En una violación, uno disfruta a costa del sufrimiento de otro. Equivale a una agresión con agravante de sadismo. No es lo mismo golpear a alguien para quitarle algo o para defenderse que para obtener placer, y no causa el mismo perjuicio ser agredido por error o necesidad que por diversión.
Creo que además de este argumento, totalmente laico, existe también un agravante hacia el delito de abuso sexual ligado a la tradición sexista de la propia religión católica (en este caso, que en otros lugares será islámica, judaica o lo que toque) que procede a su vez del hecho biológico de que la mujer es la que se queda embarazada. Yo no hago ascos a un ataque sexual de Evangeline Lilly porque soy un hombre, y los hombres somos animales emisores de semillitas. Las mujeres -incluida Miss Lilly- son semilleros fértiles. Por eso las mujeres arrastran un temor a la vulneración de ser penetradas por el pene erecto, venoso, palpitante… (¡ups!, creo que me estoy yendo del tema), mientras que nosotros andamos por ahí en plan con-que-tenga-un-agujero-aunque-sea-un-avispero. Y es curioso, porque este hecho biológico (las mujeres tienen todos los boletos de la lotería del Niño), con su consecuencia social (el sexo se hace tabú y las relaciones sexuales constituyen el acto supremo de la privacidad) tienen su traslación a la religión católica. Pero que proceda de un hecho biológico no hace la represión moral del sexo algo bueno en sí mismo; en la medida en que podamos evitar los peligros consustanciales a la fornicación (embarazos y contagios de enfermedades) podríamos llegar a liberarnos del tabú del sexo. Sin embargo, las prohibiciones que impone la religión católica, al no ser racionales, no van a levantarse tan fácilmente. El problema de la religión es que no se basa en la razón, sino en unas leyes emanadas de un supuesto más allá, y funda su credibilidad en la tradición. Esto hace los dogmas religiosos casi inamovibles, y eso en una sociedad cambiante es muy difícil de mantener. De ahí el conflicto que yace bajo el titular efectista del artículo.
"No es demagogia. Hay movimientos recientes en esa dirección. En marzo, en una decisión sin precedentes, el Consejo de Ministros concedió el indulto parcial a un violador, cuya condena a 12 años, ratificada por el Tribunal Supremo, se redujo a cinco años. El condenado es un joven homosexual, bien relacionado con círculos progubernamentales de la industria del espectáculo, que asaltó a otro joven en los lavabos de una discoteca. Sus tres cómplices fueron favorecidos por la Secretaría de Prisiones, de la Generalidad de Cataluña, en otra decisión sin precedentes: obtuvieron el tercer grado, y pudieron abandonar la cárcel tras sólo 8 meses de condena."
Cierto. No es demagogia… solamente. Yo diría que además es mentira, porque no se nos dice de dónde sale el dato para que podamos contrastarlo.
"Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute. Esa hipotética indignación es un motivo de esperanza, porque demuestra que la deshumanización de la sexualidad, que promueve el Gobierno, todavía no ha llegado a un punto de no retorno."
La píldora del día después, que es según la iglesia católica una píldora abortista, es un medio más para que las personas disfruten de su sexualidad con libertad, sin miedo a embarazos no deseados. Todos los medios anticonceptivos, y especialmente el preservativo, son medios para poder fornicar sin miedo. Y eso, que la gente fornique alegremente, liberándose del hecho biológico que origina el miedo religioso, es lo que asusta a la iglesia católica. Sin embargo, considero que el terror de las chicas a separar sus muslos, dejando expedito el acceso a su caverna, ha sido inoculado de un modo tan indeleble en sus lindas cabecitas que -para regocijo de obispos y cardenales- las cosas van a tardar en mucho en cambiar.
En la última frase creo que el señor Benjumea se hace un pequeño lío, sugiriendo que el rechazo social a la violación es un residuo del rechazo a la fornicación que
podría llegar a germinar de nuevo. Puede ser el efecto del vino de misa en ayunas.

miércoles 27 de mayo de 2009

me divorcio, no me divorcio, me divorcio…

Aquí os va un test que cruza las respuestas a cuatro o cinco preguntitas con bases de datos de divorciaditos ya cocinaditos. Si te da más de un 7%, mejor busca en el resto de la página más información, no te vaya a coger desprevenido.
No sé si el hecho de que la página sea norteamericana establece alguna diferencia social que aconseje no fiarse del resultado. Por lo de pronto, me choca, me molesta y desasosiega que sólo a las mujeres se les pregunte si tienen hijos. ¿Qué pasa, que en los hombres no es relevante que haya hijos? Alucino.
Por otro lado, obviando que es una frivolidad sólo digna de sociedades infantiles, tienen gracia las tarjetas electrónicas de comunicación de divorcio, al modo de las felicitaciones navideñas o de cumpleaños, para comunicar a todos tus contactos que te acabas de divorciar. Aquí os pego dos de ellas, para decorar la entrada; son las que me parecieron de menos mal gusto:

sábado 22 de noviembre de 2008

no apaleen a los niños

Tengo hijos. Dos. Y procuro no pegarles y no reñirles. Me gustaría no tener que hacerlo; que fuesen de esos niños maravillosos que les dices recoged la habitación y salen corriendo (o, mejor aún, andando rápido, para no tirar nada por el camino) a hacerlo, que dices vestíos y resulta que no hubiera hecho falta porque ya estaban vestidos, lavados y peinados, con sus mochilas preparadas y sentados en la escalera, repasando sus lecciones del día y esperando por mí para ir al cole. Buff, claro que me gustaría. Y sin duda este es el nivel de los niños de la ministra Mercedes Cabrera. Sin embargo, no todos los padres somos tan maravillosos. Yo al menos no lo soy. No sé hacerlo mejor, de verdad, si no tuviera que trabajar y que hacer el trabajo de casa quizá tendría algo más de paciencia, pero no sé cómo hacerlo para no pegarles y educarles al mismo tiempo. Y no quiero decir con esto que esté dándole bofetadas todos los días, con tal fuerza que se les caen los sesos por la nariz. No. Creo que antes de que llaméis a la policía para que me detenga debo explicarme un poco.
Yo sé que no se debe pegar a los niños. Y así lo intento hacer. Sin embargo, los niños procuran explotar los recursos a su alcance para forzar situaciones y ver hasta dónde pueden llegar. Por ejemplo, justo en el momento de salir hacia el colegio, uno de los niños se tumba en el pasillo, descalzo, sin lavar y peinar, y se pone a leer tranquilamente. Le digo que se levante, que se calce, se peine y salga disparado por la puerta; si se lo digo en voz normal el efecto será el mismo que si me rasco la nariz: ninguno. He, pues, de gritarle un poco. Aún así, puede que inicie un pequeño movimiento con una mano, tanteando a ver si debido a un milagro sus zapatos se encuentran en el radio de acción del brazo que no sujeta el libro. Esto no es suficiente, porque ya deberíamos estar saliendo por la puerta y los zapatos insisten en permanecer a tres metros de su mano. Lo siguiente que hago es quitarle el libro; ¿es esto violencia?, ¿he quebrantado los derechos del menor, negándole el acceso a la cultura? Quizá sí, aunque no creo que Gerónimo Stilton sea algo imprescindible en su formación. Entonces, el niño inmediatamente empieza a gritar, llorar y soltar argumentos inteligentemente urdidos para desesperarme: "nunca me dejas leer", "tú siempre quieres que me calce", "por qué tengo que ir al cole", etc. Yo sé que la ministra Cabrera en un caso como este le rebatiría, basándose en la dialéctica de Hegel, con parsimonia y rigurosidad académica, todo ese entramado filosófico completo construido al vuelo por mi hijo. Pero ya querría verla, a la señora Cabrera, cuando mi hijo se tapase las orejas para no escucharla, inutilizando por lo tanto sus extremidades superiores, imprescindibles para calzarse y lavarse. ¿Valdría Kant y La Paz Perpetua, en este caso? No lo sé. Yo no soy capaz de mentar a ningún filósofo de renombre aquí, porque sus nombres son largos y no me da tiempo. Hemos de estar en el colegio dentro de ocho minutos, y el niño ha conseguido que perdamos siete sin que se haya preparado en absoluto. En este momento, con el niño tapándose las orejas de pie en el pasillo, sin calzar y sin lavar, sin ponerse el abrigo y sin intención de moverse en un futuro próximo, lo único que se me ocurre es darle un azote en el culo. Puede que eso desbloquee la situación y puede que no, pero es lo único que me queda por hacer. O quizá no.
Quizá, en lugar de decirle que se calce, de quitarle el libro, de darle la orden a gritos, de intentar convencerle, de darle un azote... quizá en lugar de todo esto, debería haber comenzado por coger yo los zapatos y haberlo calzado, pidiendo perdón por las molestias, debería haberle sujetado el libro en alto mientras lo ayudaba a levantarse sujetándolo dulcemente por el codo; quizá debería haberlo llevado, sin que tuviese que dejar de leer, hasta el lavabo, donde con una mano yo le sujetaría el libro y con la otra le cepillaría los dientes. A lo mejor, debería haber seguido haciendo de atril para su libro todo el camino hasta el cole, cogiendo yo su mochila y su abrigo -que no habría querido ponerse, ¡qué metedura de pata la mía!
¿No estaremos haciendo de la nueva generación un grupo de lechoncitos malcriados? ¿no será esta protección del menor -tan abusiva- la responsable de que los niños cada vez se porten peor? ¿no sería mejor que en lugar de dedicarle dinero a esta idiotez lo dedicasen a rescatar a los niños que trabajan en minas, esclavizados (por ejemplo)? Yo sé que está fatal hacer daño a los niños, torturarlos y arrancarles los miembros, pero eso ya estaba penado, y no es un problema acuciante de la sociedad. Más bien, diría que nunca jamás en la historia de este país estuvieron los niñitos tan bien tratados y tan lustrosos, y dispuestos a decir a sus profesores tócame que te denuncio. En resumen, que no es necesaria esta campaña, y menos en este momento.
La primera escena del anuncio de la campaña "Tus manos son para proteger" (lo pego abajo, pero no hace falta que veáis los 3 minutos, porque repiten el anuncio cuatro o cinco veces al modo de La Naranja Mecánica, a ver si nos corrigen ese colchoqueo joroschó, chelovecos) nos muestra la silueta de una mano que sujeta un peine y que peina a un niño. El niño anda, durante todo el anuncio, en un mundo ideal de siluetas de mariposas, flores, hierbecita y tal, sin que se le vea en ningún momento hacer nada excepto meterse en algún jardín para que la silueta de las manos lo protejan de caerse, mojarse y eso. La idea es que el niño siempre tiene razón, incluso cuando no la tiene, y que nosotros debemos limitarnos a evitar que lo aplaste un bus. Para el resto de la educación, ya está el ministerio de la señora Cabrera.

jueves 13 de noviembre de 2008

grandes burras pardas de la música mundial: mala ruina tengas, de Los Chichos



Estuve en dudas de teclear yo mismo la letra, porque la única versión disponible en la red es la que veis ahí abajo. He decidido respetar al ser anónimo que picó el texto porque creo que ese estilo de escritura representa mejor el nivel intelectual de la canción. No hacían falta comentarios -la canción se basta sola-, pero por aquello de justificar mi sueldo, y aclarar algunas palabras, pondré algunos.
Niña
enroyate bien mi vida
xq alomejor un dia
te tengo ke tasabar (esto creo que quiere decir cortar en lonchas de un dedo de grosor, aproximadamente)
Xq
man dixo ke te lo haces
kn un hombre de la noxe (puede referirse a Batman, a un portero de discoteca, a un vampiro…)
te lo estas aciendo ml!
ESCONDETE EN UN RINCON MALA RUINA TENGA TENGA TU
AMOR KE KOMO YO T DIKELE (verbo diquelar, que quiere decir ver) TE MARO (marar es golpear, baldar) SIN COMPASIÓN!
Piensa
ke ers joven todavia
i reirte de mi vida
caro te puede costar (la amenaza de muerte es realzada por la juventud de la víctima; si fuera una anciana su vida tendría mucho menos valor y no importaría el asesinato)
Solo
deves de tener en cuenta
que no te lie cualquiera (¿cualquiera? ¡Estamos hablando de Batman, de Drácula, de un portero de discoteca!)
xq te puede pesar!
ESCONDETE EN UN RINCON MALA RUINA TENGA
TENGA TU AMOR KE KOMO YO T DIKELE TE MARO SIN
COMPASIÓN!
Sepas
ke macuerdo noche y dia
qe as destrozao mi vida
no te puedo soportar
kiero
ke sepas vida mia
qe tu sufriras un dia
mi dolo (aquí sin duda el anónimo tecleante se dejó llevar por su formación en el ámbito del derecho penal y ha escrito dolo donde en mi opinión debía ser dolor) i mi agonia!
ESCONDETE EN UN RINCON MALA RUINA TENGA
TENGA TU AMOR KE KOMO YO T DIKELE TE MARO SIN
COMPASIÓN!

No creo necesario extenderse mucho más en esta letra. Su verdadera dimensión, sublime, quedará muchísimo más patente cuando ponga alguna otra seleccionada, del mismo grupo, en la que el protagonista masculino se folla todo lo que se mueve mientras su mujer -sin rencores- lo espera en casa con los churumbeles.

sábado 8 de noviembre de 2008

estadísticas de países del mundo


He aquí que leo en el blog Pensamientos ajenos una anotación sobre The World Factbook, una publicación de la CIA con estadísticas sobre los países del mundo. Interesantísimo, podría estar horas mirando cositas. También puedes bajártelo al ordenador en formato pdf con índice inteligente, y trae un montón de mapas ilustrativos (funciona igual sólo con el texto, pero es mucho más bonito bajárselo con los mapas, qué coño).
Como advierte la chica de Pensamientos ajenos, tened en cuenta que es de la CIA, así que mucho cuidado con lo que miráis, que luego todo se sabe.

viernes 24 de octubre de 2008

mi cerebro bien, gracias

Foto de Gremionis


Leí hace unos días una anotación en faq-mac reseñando un trabajo de la universidad de UCLA que venía a decir que utilizar internet despertaba el cerebro de las personas mayores, lo engrasaba y lo ponía a punto. Considero este un gran tema, porque se relaciona directamente con la creencia de que internet está cambiando la manera en que el cerebro humano se enfrenta al conocimiento. Se dice (supermegaarticulazo de El País) que antes podíamos estar leyendo la misma cosa más de quince segundos y ahora no aguantamos ni un título de siete palabras, porque pinchamos otro enlace antes (malos tiempos para los novelistas). Y que además lo que leemos no lo leemos en profundidad, sino que saltamos de un párrafo a otro sin enterarnos más que de líneas generales (excepto si la palabra sexo está en el texto, que entonces nos detenemos a leer la frase antes de volver a desconectar). Esto me viene ocurriendo a mí desde hace tiempo. Miro en mis estantes de libros y veo algunos que hoy no sería capaz de leer, y que sin embargo leí o estudié hace años. Leo en internet artículos saltando de párrafo en párrafo y guardando una idea aproximada de lo que leo. Dejo libros por la mitad aunque me estén interesando muchísimo. En general, cada vez leo menos libros, y sin embargo dedico más tiempo a leer en internet.
Leer en internet es una actividad que está cambiando la manera de pensar. No somos capaces de realizar una línea de pensamiento prolongada... perdón, voy a hablar de mí: no SOY capaz de realizar un razonamiento prolongado, que lleve por ejemplo desde una decisión sobre si el hombre es bueno o malo por naturaleza hasta un diseño efectivo de organización política para Europa. Normalmente, antes de decidir sobre la bondad o maldad del hombre ya he cogido mi blackberry y me he puesto a mirar si hay nuevas entradas en mi google reader. Y, mientras, Europa avanza, imparable, hacia el caos político.
Pero no es una cuestión que me pille por sorpresa. Ya en mis evaluaciones del parvulario (a mis cinco años) se me calificaba como "lento y disperso" en mi actitud ante el trabajo. Y -al menos en eso- no he cambiado nada. O a lo mejor sí. Quizá los dos artículos sean compatibles, y nuestro cerebro sea capaz de asimilar mucho más conocimiento, pero siempre a gran velocidad. A lo mejor necesitamos esa velocidad para mantener el hilo de pensamiento. Si deseamos detenernos más en un punto concreto nuestro cerebro se rebela y salta a otra cosa a toda velocidad, dejándonos una sensación de collage extraño. William Burroughs escribía así, de la manera que pensamos; no sé cómo era capaz de escribir tan rápido (ya sé que no era un escritor de corriente de conciencia, pero El Exterminador y Las Últimas Palabras de Dutch Schultz me parecieron de esas pelis vanguardistas hechas como un mosaico de imágenes inconexas que en conjunto son una historia brillante; como esas pinturas que si te acercas sólo ves puntos de colores, pero de lejos son un maravilloso paisaje al detalle; de Yonki, Nova Express y El Almuerzo Desnudo entendí mucho menos -me puse demasiado cerca).
Con el artículo de UCLA he intentado una cosa parecida al teléfono averiado (eso de pillar a un montón de gente, que se vayan diciendo un secreto al oído y ver cómo cambia el mensaje desde el primero hasta el último) utilizando el traductor de google. Primero traduje al español, luego al inglés, luego al español otra vez, etc., pero no funciona; a la segunda traducción ya no cambia.
No sé si es internet, si nací así o si realmente no entendí bien el artículo de El País (claro, como lo leo en pirámide...). Lo que sí sé es que si internet ha mejorado en algo mi cerebro no quiero ni pensar lo burra que era yo de niño, en el parvulario.
Ahora corto, que quiero ver quién era Maciste en la Wikipedia (mi madre emplea la expresión "es un maciste" para referirse a alguien muy bestia).

domingo 19 de octubre de 2008

la iglesia católica patina de nuevo

Hace unos días nació en Sevilla un bebé cuyo embrión fue seleccionado para que no heredase una enfermedad hereditaria que sí tiene su hermano mayor y, al mismo tiempo, para que su cordón umbilical pudiese producir células madre que curen a éste. Hasta ahí, todo bien; estos padres quieren tener otro hijo, y mediante técnicas eugenésicas seleccionan un embrión que no herede la enfermedad del primero, y además de entre estos eligen uno que sea compatible con su hermano.

Pues he aquí que la conferencia episcopal española (católica) ha publicado un comunicado en el que critican esto diciendo que desechar a los otros embriones para escoger uno concreto es una especie de asesinato masivo
El nacimiento de una persona humana ha venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental a la vida.
No se entiende muy bien la queja, porque la destrucción de todos menos el o los que se desarrollan es algo que sucede siempre en todos los embarazos. Supongo que el quid está en que se haya hecho con un fin, y no dejándolo al azar. Se entiende que lo deseable en este caso -según estos señores tan expertos en procreación- habría sido implantarle a la madre todos los embriones, haciendo en ella una especie de racimo de cigotos. Digo esto porque la alternativa sería que estuviesen defendiendo como algo supremo a respetar la intervención del azar, y no me imagino a estos santos varones decidiendo sus cosas con unos dados de póker (aunque quizá un rosario hecho con dados no estaría mal, como adminículo para colgar en el retrovisor del coche). Además, esto de la implantación masiva es lo que se desprende de la frase
La compasión bien entendida comienza por respetar los derechos de todos, en particular, la vida de todos los hijos, sanos y enfermos
Esto me trae a la memoria un chiste muy fuerte que no estáis obligados a leer, así que si sois de los que se ruborizan con facilidad, por favor evitadme la vergüenza:
Cuentan que un día acudió un masturbador compulsivo a confesarse con su párroco. "Padre, me acuso de onanismo". "Hijo, eso está mal; pero dime: ¿con qué frecuencia realizas estos actos impuros?". "Continuamente, padre; no soy capaz de contenerme; en cualquier ocasión lo hago, en público o privado, y siempre varias veces por día". "Pero hijo mío, ¿no te das cuenta de que esto no es agradable a Dios? Cada vez que tú eyaculas, miles y aún millones de hijos de Dios se malogran y destruyen, evitando que el mundo se adorne con su presencia; en tus emisiones van médicos, abogados, bomberos, científicos, policías, escritores, filósofos (el cura evita, en pro de su argumento, decir que también había allí mafiosos, políticos, asesinos, ladrones e incluso algún terrorista islámico)...". En esto que el pecador, harto de la retahíla de profesiones más o menos loables, comienza a pensar en cosas más placenteras y al tiempo le da por masturbarse. Termina pronto, y su emisión es tan fuerte que va a dar en una viga del techo, de la que queda suspendida. "Mire, padre, ahí tiene: en esa se perdió un trapecista".

sábado 18 de octubre de 2008

día de la hispanidad


He de reconocer que a veces cuando escribo lo hago con ánimo de polemizar. Es más; soy capaz de decir algo que no pienso si creo que con ello combato algún talibanismo que me incomoda por su actitud. Como dudo de absolutamente todo, reacciono violentamente contra toda certeza que se pretende imponer a los demás. Sin embargo, en este caso no pretendo añadir polémica a un tema que al parecer lo es de por sí.
El asunto es que como observo que la mayoría de la gente que me lee vive en hispanoamérica y no tengo casi comentarios (ya supongo que es un porcentaje de mis lectores; si poca gente me lee, casi nadie comenta) voy a hablar de algo que levanta ampollas en la parte hispanohablante de América: ¿Cómo es que se enfadan tanto por el día de la hispanidad?
Se da la circunstancia de que la mayoría de los que elevan sus protestas son descendientes de españoles. Así pues, están echándome a mí la culpa de lo que en realidad hicieron sus abuelos.
Por otra parte, según lo que en su día escribió Francisco de Vitoria, la idea entre los juristas españoles de la época era que a los indígenas americanos se les debía tratar con más benevolencia que a los propios habitantes de la península (al menos en el aspecto religioso). Otra cosa es que la distancia haya convertido estas elucubraciones académicas en la realidad narrada por Fray Bartolomé de las Casas. Pero yo estoy donde estaba de Vitoria, y los que protestan están en donde estaba Pizarro; ¿los antepasados de cuál de los dos son más culpables?
Yo no celebro el descubrimiento y conquista de América, porque hay que reconocer la estupidez de celebrar el descubrimiento de un continente que ya estaba poblado. Desde un punto de vista global, América fue tan descubierta por España como España por el imperio romano unos siglos antes. Comprendo también que para los descendientes de los antiguos pobladores el descubrimiento no sea una fecha para celebrar, pero más por la llegada de nuevas enfermedades que por la llegada de genocidas extranjeros, habida cuenta de que ya había bastantes hijos de puta autóctonos en sus imperios.
Otra cosa que me enerva es la manía de los antropólogos norteamericanos por analizar el genocidio de los españoles, pasando de puntillas por el ejecutado por sus ancestros, que fue bastante peor, a la vista de los resultados.
¡Hala!, ya podéis ponerme a parir (o a pan parir).

miércoles 15 de octubre de 2008

Georgia on my mind


Llevo un montón de días queriendo hablar de la movida de Georgia, pero como los acontecimientos se desarrollaban tan rápido y mi periódico (El País, de España) bajó su nivel de mentira habitual un poquito a medida que pasaban los días, pues lo dejé correr.
Sin embargo, es un tema que me preocupa. Me preocupan los Osetios, los Georgianos y los rusos, y me parecen unos criminales indecentes sus gobernantes. El primero, por orden de aparcición, Mijeil Saakshvili, el presidente de Georgia. Este anormal arrebatado decidió reanexionarse la región de Osetia del Sur, escindida desde el año 1991 en diversos grados, sin reconocimiento occidental pero con una mayoría casi absoluta de su pueblo favorable a la independencia. Los motivos de este energúmeno para hacer tal cosa no sólo tienen que ver con su megalomanía, sino que parece que occidente (nosotros, al fin y al cabo) le presionó para que estabilizase políticamente su territorio, sujetando a Osetia y Abjazia para que volviesen a acatar el gobierno georgiano y abandonasen su deriva hacia la órbita rusa. Sólo así podría admitirse la entrada de Georgia en la OTAN.
Pero claro, Putin es un gran estratega y carece absolutamente de escrúpulos. Es el típico gran estadista que o pasa a la historia como un gran hombre o es ahorcado por crímenes contra la humanidad. O ambas cosas. A lo que voy es a que a Putin no le hizo ni Puta gracia que Georgia atacase a sus amigos de Osetia, a los que lleva años animando y ayudando para tocar las narices a Georgia, y reaccionó con toda la violencia de que es capaz, que es mucha.
Ahora parece que ya todo se ha acabado. Osetia sigue como estaba, como casi-país, o región autónoma, o ese status extraño a medio camino de todo. Sin apenas reconocimiento internacional como país independiente, pero el funcionamiento interno de tal, ahí queda. Al igual que Abjazia, por cierto, que ha aprovechado la debilidad de Georgia para ahorrarse el disgustazo de ser invadido por el iluminado de Saakshvili.
Lo que más jode de todos estos idiotas es la chulería nacional-gilipollista con la que menean sus culos fofos por el mundo. Esas poses de escorzo mirando a lontananza, con viril aplomo, el naciente sol dorando sus frentes limpias. Todos igual. El mismo sol. Y claro, se hacen sombra unos a otros. Es la misma puta mierda nacionalista e imperialista de siempre, pero en este caso el componente victimista viene impreso en el nombre "eslavo", que es origen del término esclavo en su acepción actual (de cuando su rama europea fue esclavizada por los germanos, en la edad media). Se creen lo máximo, pero maltratados por la historia y el destino. Como todos los putos nacionalistas que son la causa de todos los conflictos del mundo. Tendría que venir una raza extraterrestre a atacarnos, para que existiese un nacionalismo humano que nos uniese como iguales.

Y detrás de toda esta sarta de mentiras grandilocuentes que enardecen a las poblaciones, como siempre, lo que hay es dinero.
Aconsejo leer el artículo de la wikipedia sobre esta guerra. Es tan corto como puede ser, pero se detiene en todos los aspectos, analizando el asunto desde varias perspectivas. El que lo hizo parece muchísimo menos cabreado que yo, como cabía esperar.

viernes 3 de octubre de 2008

facebook

Estoy en facebook. Hace tiempo que estoy. Creo que ya es suficiente tiempo como para darme cuenta de que para mí no es muy útil. Veo en otros blogs de por ahí que la utilidad principal de esto (la confesable) es encontrar -reencontrar- a personas a las que habías perdido la pista. Como mi vida está partida por la mitad, la gente con la que podría tener relación es la de la primera parte, pero esa gente 1)es poca, 2)en gran parte está muerta o lo estará en breve plazo, 3)en el ámbito en el que los conocí los nombres eran con frecuencia motes o alias -nadie sabía los apellidos de nadie-, por lo que se hace difícil su búsqueda y 4)supongo que tienen cosas más importantes que hacer que andar dando toques y haciendo búsquedas en facebook. De la segunda parte de mi vida, son muy pocos y con la mayoría tengo relación directa -analógica-, así que no sé para qué coño voy a tenerlos en facebook (que por otro lado casi nadie tiene, y por el mismo motivo que estoy diciendo) si los veo cada semana en vivo. Además, está el email, y este mismo blog. No sé.

En realidad, esta utilidad de reencuentro existe, aunque en mi caso haya resultado muy limitada. Sin embargo, observo que alguna gente tiene instaladas aplicaciones perfectamente inútiles y aún molestas en su página. Tardan en cargarse, resultan de poco o nulo provecho y en muchos casos son invasivas. Desconfío de las páginas recargadas o que se mueven y/o que hacen ruido sin pedírselo. Especialmente las que hacen ruido (por eso no aguanto myspace). No entiendo la relación entre reencontrarse con amigos de la infancia o la universidad y probar su vista y su buen gusto, por lo que supongo que la gente utiliza facebook para algo más que los reencuentros. Es un poco como sentirse capaz de hacer una página web personal y única. Me recuerda un poco al principio de los editores de texto, cuando todo el mundo presentaba los trabajos de clase con una portada espantosa, con la letra distorsionada y en catorce colores; ya que sabían hacer veinte cosas, las utilizaban todas en el mismo folio, para que se note. Y esto es lo que creo que ocurre con Facebook, que mucha gente flipa de que tocando un par de botones se instale allí un acceso a un juego, o a una búsqueda en una base de datos de blogs macedonios, o yo qué sé.
También tiene dos cositas que algunos verán útiles. Una es la posibilidad de publicar tu estado en un par de líneas; es muy parecido al Twitter (del que ya dije lo que tenía que decir), y tiene el diseño predeterminado de "Javier is (...)", con lo que al final la gente lee en mi página: "Javier está trabajando mucho para que jugar el sábado", así, en tercera persona, como hablan los futbolistas. También tiene un programa de mensajería instantánea, que siempre está bien si alguno de tus amigos está conectado cuando entras, y podéis chatear un rato. A mí me ocurrió una vez, pero no tenía tiempo.
Por otro lado, soy un ser tan poco social que me da envidia esa gente que se queja del montonazo de solicitudes que recibe en facebook. Tiene gracia, que tengan que rechazar a tantas personas que quieren ser amigos suyos. Mejor dicho, tendría gracia, si no fuera por la sensación tan desagradable que se nos queda a las personas inestables, con dificultades para relacionarnos, esos que -como yo- un día te llaman tres veces y luego no dan señales de vida en quince años. 
Me pregunto para qué quiero doscientos amigos en facebook, si no soy capaz de gestionar la relación con dos o tres personas.
Ya veis. No sólo le encuentro poca utilidad a facebook (y a otras redes sociales), sino que encima me causan extraños problemas que no me veo capaz de afrontar. Como esa aleta de tiburón que me ha salido en la espalda.

martes 30 de septiembre de 2008

todos mentimos


Os voy a contar una cosa que me está pasando con mis vecinos, a ver qué os parece. Resulta que uno de ellos tiene el coche en el mismo piso del garaje en el que aparco yo. Como es un edificio muy pequeño hay tres plantas de garaje, con tres plazas en la mía, una en otra y una y media (dos, en realidad) en otra.
Resulta que un día el vecino que guarda su coche en mi piso le dijo a mi mujer que alguien, no sabía quién, estaba echándole en el coche un aerosol de un producto graso, como aceite lubricante, con la evidente intención de perjudicarle. Como es el tipo de persona que considera su coche una prolongación de sí mismo, en el sentido de que es un aditamento que lo define tanto como a otros su inteligencia o su belleza (cosas ambas de las que este señor carece), pues ya os podéis imaginar que no estaba precisamente contento. Dijo que si pillaba al que lo hacía no respondía de sus actos y cosas semejantes.
Cuando mi mujer me lo contó, yo no di crédito, y me imaginé que lo que le había ocurrido es que habría estacionado fuera (meter el coche en nuestro garaje es un coñazo), debajo de uno de esos árboles que sueltan una sustancia resinosa, y que en su paranoia se había imaginado a uno de nosotros rociándole aquello. La verdad, por más que pensamos, no nos imaginamos que ningún vecino fuese capaz de tamaña niñería.
No obstante, al cabo de unos meses un día bajé al garaje con mis hijos para sacar el coche y largarnos, y me fijé en el coche de ese señor. Tenía miles de trocitos de cristal esparcidos alrededor del coche. La ventanilla del copiloto había saltado en pedazos. Me intrigó lo que pudiera haber pasado, de modo que me acerqué a mirar y observé que la mayoría de los trozos estaban fuera, pero también había en el asiento, en el interior del coche; no estaba claro si se había roto desde fuera o desde dentro. Por otro lado, era obvio que no venía roto de la calle, porque los cristales estaban en el suelo del garaje. Todo esto lo comentamos los niños y yo, haciendo del suceso un motivo de investigación. Como mis hijos eran muy pequeños no aguantaron mucho tiempo deduciendo, así que enterré el asunto.
Al cabo de unos días, me encontré al vecino en el garaje y se me ocurrió preguntarle por lo del cristal. Me arrepentí al momento, pero ya era tarde. Me habló indignado de que no se podía fiar de nadie, que él ya sabía de quién se trataba pero que no me lo iba a decir porque no tenía pruebas (pero lo tenía clarísimo, al parecer). Que iba a instalar una cámara para filmar lo que pudieran hacerle en el coche. Volvió a contarme lo del aerosol de aceite que le echaban para perjudicarle. Bueno, una cosa terrible. Yo no sabía qué decirle, porque en realidad no tenía ni la más remota idea de qué podía haber ocurrido. No me creía que nadie del edificio pudiese hacer esas gamberradas tan tontas, pero tampoco podía haberle pasado aquello sin intervención humana (pensé en los cambios bruscos de temperatura que pueden romper un vidrio y ese tipo de cosas, pero las descarté por imposibles: los cristales de los coches tienen que estar concebidos para que eso no pase).
De entre todos los vecinos, el que más motivos tendría para hacerle todo esto, aparte de mí (este señor promovió -de malísimos modos- un cambio que me aumentó la cuota de comunidad más de 20€) era otro, que tenía varios contenciosos que no contaré por no ser prolijo. Con la mujer de este vecino me encontré otro día y me habló de las paranoias de aquél, que andaba por ahí sugiriendo que los culpables de todo eran ellos, me dijo que si ponía una cámara lo iban a demandar por atentado a la intimidad y que ese tipo de afirmaciones eran una difamación intolerable. Total, que me quedó confirmado que ellos no habían hecho nada de aquello. Y sin embargo alguien miente, o habla sin estar del todo seguro de las cosas. Quedan varios vecinos, pero creo que ninguno tiene motivo alguno para perjudicar al del coche. Tampoco hay nadie que tenga hijos adolescentes, susceptibles de hacer alguna gamberrada (yo fui uno de esos adolescentes y sé de qué hablo). El único chico en edad de hacer la burra parda es el hijo del dueño del coche siniestrado; es una posibilidad más.
Lo que está claro es que alguien miente, y no sabemos quién (o quienes, porque es posible que nadie diga la verdad).
Por lo tanto, voy a proponer a la comunidad que se controle y se verifique cuán susceptibles son de mentir cada uno de los vecinos del edificio. Así, a través de un método incontrovertible, podremos hacer una evaluación de la veracidad de cada uno de los miembros de la comunidad de vecinos y sus familiares. De esta manera, cuando ocurra una de estas cosas, podremos preguntar a cada uno y si se produce alguna contradicción sabremos que el más veraz es el que tiene razón. Obviamente, yo -que soy el que propone estas calificaciones- gozo de partida del mayor rango en la escala de veracidad (digamos que soy la barra de platino iridiado a partir de la cual se miden el resto de los vecinos).
Y si alguien se queja, si algún vecino dice que debo estar loco, si alguien se parte de risa ante mi propuesta, no tendré más remedio que remitirle al artículo de El País del día 30 de septiembre de 2008, en el que se habla otra vez de la propuesta de la eurodiputada estonia Marianne Mikko (de evaluar el grado de veracidad de cada blog), de los rumores y mentiras en internet (que al parecer son la norma y son más peligrosos que el ántrax), y de la iniciativa de Tim Berners (el padre de internet, según El País; la madre debe de ser Santa Tecla).

jueves 25 de septiembre de 2008

la crisis económica

Hace tiempo que tengo ganas de escribir acerca de la crisis económica, pero no encontraba el momento. Es un tema muy amplio en el que es difícil aportar algo más de lo que ya se está diciendo por ahí. Sin embargo hay alguna cosa que sí que me extraña, y de mi extrañeza nace esta anotación preñada de información sabida y/o al alcance de todos.
Lo primero que hay que hacer es rendir tributo a Leopoldo Abadía senior, que con su artículo La Crisis Ninja nos ha explicado a muchos en qué consiste esta crisis. Es tanto mi agradecimiento que pasaré por alto el hecho de que al enlazar su artículo me broten unas espantosas pop-ups de esas que me hacen sentir violado en lo más íntimo (aunque al menos no tienen música atronadora y ratonera automática, como las de los anuncios de tonos de móvil). También pasaré por alto la tendencia propia de los economistas a suponer que lo suyo es una ciencia y que por lo tanto se rige por leyes equiparables a la física de Newton. Esta suposición no sólo es errónea, sino que es la culpable de muchas muertes por hambre, todos los días, en el mundo; sin embargo, no es el tema de hoy (creo, que ya veré por dónde salgo con esta anotación).
Además del verbo florido de don Leopoldo, me he leído mucho de lo que aparece habitualmente en El País, y especialmente el especial Negocios del domingo 21 de septiembre de 2008, que no puedo enlazar porque no se deja (si enlazo el suplemento de Negocios aparece siempre el más reciente, así que el próximo domingo empezaría a salir otro distinto).
Sí que quiero mencionar el articulazo de Lezcano del miércoles 24 de septiembre, brillante, que viene a decir lo que defiendo yo, aunque mejor dicho. A mí no me parece que esta crisis se parezca a la de 1929 en lo que se refiere a la intensidad. Entonces, los trabajadores perdieron todo lo que tenían. La devaluación hizo -en Alemania- que las gente cobrase carretillas enteras de billetes, con lo que apenas podían comprar algo de comida. Muchas personas se suicidaron por haberse quedado en la más absoluta ruina. Yo no sé cómo lo viviréis los que me leéis, pero aún victimizándoos con empeño no creo que me convenzáis de que estáis así de mal. De acuerdo: cuesta algo más pagar la hipoteca. Los que compraron al límite de lo que podían pagar hace muy muy poco tiempo se encuentran en una situación verdaderamente comprometida, pero son los menos. Todos los que compraron hace un año o más, si no pueden pagar la hipoteca (que tampoco han subido tantísimo, que hace 25 años estábamos pagando más del 10%) pueden vender su piso por un poco más de lo que lo compraron, cubren gastos y a vivir de alquiler. Nadie se muere por eso. Jode, pero no es un crack como el del 29.
Y la bolsa no está tan inflada como estaba en el 29. Entonces la especulación hizo que los valores crecieran durante años sin respaldo en la economía real. Este tipo de burbujas se hacen a veces, pero suelen reventar antes de que suceda lo que entonces. Por ejemplo, hace años se dispararon los valores de las empresas tecnológicas (recordad, por ejemplo, Terra en España). El optimismo y la gilipollez de pensar que una empresa creada por cuatro amiguetes, basada en una idea arcana aparentemente relacionada con la informática, podía despegar hasta convertirse en la nueva Microsoft en cuestión de quince días fue lo que hizo que se crease la llamada "burbuja de las punto-com". Sin embargo, estas burbujas no son como la del 29, que se hinchó durante más de cinco años sin parar. Hubo gente entonces que, visto lo que subía el mercado, pidió préstamos a los bancos para invertir en bolsa. Todo lo que compraras obtenía unas plusvalías descomunales, que triplicaban los intereses que te cobraba el banco por el préstamo. Hasta que un día, un niño miró al rey y dijo"¡está desnudo!, ¡el rey va desnudo!". Y entonces todo el mundo se dio cuenta de que la producción había aumentado muchísimo, pero que no se vendía tanto. Y que los beneficios no habían crecido tanto como el valor de las acciones. Que las empresas estaban apreciadas en cuatro o cinco veces su valor. Y cundió el pánico; todo el mundo quería vender, al precio que fuera. Querían recuperar por lo menos una parte de lo que debían a los bancos. Y la bolsa bajó en un día a muchísimo menos de lo que valían realmente las empresas. Y los bancos no podían cobrar los préstamos que habían dado a la gente, y la gente perdió la confianza en el sistema financiero y comenzó a retirar sus depósitos de dinero de los bancos. Muchísimos bancos, al no cobrar los préstamos concedidos y tener que devolver el dinero a sus imponentes se vieron obligados a cerrar. En Estados Unidos, más de 600 bancos fueron a la quiebra. Muchísima gente se quedó sin sus ahorros. Y una vez que el sistema financiero se hunde, y que la gente no tiene dinero para comprar -o así lo cree, que existe una parte psicológica en todo este proceso nada desdeñable- se cierra el círculo y las empresas no venden lo que producen, por lo que tienen que cerrar, y sus trabajadores, en el paro, no pueden comprar -ahora sí- con lo que no se ve el final de este espiral descendente. Sólo los marxistas lo veían claro, y es por donde va Arturo Lezcano al final de su artículo, cuando sugiere el hundimiento del capitalismo (si Dios quiere). Sin embargo, al final Roosevelt hizo frente a la cuestión con el New Deal, que no es más que un conjunto de medidas de carácter socialdemócrata (en cierto modo, una forma descafeinada de socialismo), y la predicción de Marx tuvo que posponerse.

La actual crisis, descrita como dije por Leopoldo Abadía, nace cuando los tipos de interés descienden en Estados Unidos hasta niveles del 1%. Claro, con este nivel los bancos necesitan prestar muchísimo dinero para ganar lo mismo que cuando prestaban al 6%, y no hay nadie más a quien prestar que aquellos que no podrían hacer frente al préstamo: los ninjas (no income, no job, no assets: no ingresos, no empleo, no propiedades). Pero no importa que no puedan pagar; con lo que aumentan los precios de la propiedad inmobiliaria, cuando el ninja muestre su insolvencia no importará nada, porque el banco se quedará con una propiedad cuyo valor será ya muy superior al del préstamo. El negocio no puede fallar. Y los bancos, con estas hipotecas de dudoso cobro, llamadas "subprime", crearon una serie de productos de inversión, mezclándolas con hipotecas de menos riesgo, cambiándoles el nombre y mezclándolas con otros productos hasta que no las reconoció ni la madre que las parió. Las empresas -privadas, no organismos públicos- encargadas de valorar los productos financieros, por innopia o por connivencia con los magos de las finanzas/charlatanes de feria que crearon aquellos productos engañosos, les dieron una valoración mucho más alta que la que merecían. Y se vendieron por todo el mundo.
Hasta que el niño de antes (o su nieto, más bien) dijo otra vez lo de que el rey está desnudo, pero esta vez la burbuja fue inmobiliaria. Cuando cayó el precio de los pisos, los ninja decidieron que estaban pagando por su vivienda más de lo que valía, y decidieron dejar de pagar.
Total, que cuando el mercado inmobiliario se hundió y los ninjas comenzaron a dejar de pagar se descubrió que, mezcladas con aquellos productos que los bancos de todo el mundo habían comprado, de nombres exóticos, había un número indeterminado de inversiones fallidas de imposible cobro. Esto extendió la desconfianza por todo el planeta. Los bancos desconfían uno de otro, y no se prestan dinero. Eso es lo que está sucediendo aún ahora. Y poco a poco los grandes bancos de inversión van cayendo en la medida en que resulten estar carcomidos por las hipotecas ninja. Y esto es sólo el principio, dicen algunos, porque nadie (NADIE) sabe exactamente en qué medida sus inversiones van a dar pérdidas. La ingeniería financiera de los tiburones norteamericanos (esos arrogantes hijos de puta con traje de Armani que están saliendo de todo esto con millones en los bolsillos, como siempre) ha creado unos productos tan complejos que su rentabilidad real es no ya opaca; es negra como el carbón.
Pero sorprendentemente, el gobierno republicano (recuerden: esos liberales que quieren un estado, o sector público, lo más reducido posible, y un sector privado capaz de autorregularse a sí mismo) salen al paso y aportan el dinero necesario para evitar la caída de -por ahora- dos grandes empresas de préstamos hipotecarios y un banco de inversión. Y crean un fondo extraordinariamente dotado para garantizar que se harán cargo de casi cualquiera que se vea en apuros. Así pretenden aportar tranquilidad y confianza. Hacen lo que no le admitirían a Chávez, lo que rechazan de Fidel, lo que prohíben hacer a México o a Argentina, lo que denostan de Bolivia: nacionalizan algunas empresas. Pero no nacionalizan las que dan dinero, como haría un socialista, sino que nacionalizan las que van a quebrar. Como se dice habitualmente, privatizan los beneficios y socializan las pérdidas. Otra alternativa habría sido garantizar el pago de las hipotecas de los ninja, pero eso habría sido ayudar a los pobres, y estamos hablando de norteamérica, donde los perdedores se lo han buscado, y el tío del traje de Armani es un héroe.
¿Y en qué va a quedar esto? Quién sabe. Yo personalmente no creo que esto se acabe aquí. Por ahora, la crisis se ha cerrado en falso. Todavía no se ha saneado ni una mínima parte del mercado financiero internacional. Y falta que las medidas nuevas de control, adoptadas por Estados Unidos, surtan efecto. Porque todo esto de los del traje de Armani ha sido un golazo por toda la escuadra al sistema financiero. De tanto cantar las excelencias del libre mercado, han dejado sin control a los charlatanes de la feria de Wall Street.
Espero que esto marque el principio del retroceso de la tendencia liberal de los últimos decenios, desde la caída de la Unión Soviética. Ojalá esto signifique el resurgir del control sobre las finanzas, y el comienzo de los límites al tráfico de dinero internacional y, por tanto, a la globalización económica desbocada.
Así sea.

viernes 5 de septiembre de 2008

hi5 es una máquina de generar spam


Hace unos días recibí un mensaje de un familiar (una familiara) invitándome a integrarme en hi5. De primera intención, tratándose de quien era, no me creí nada. Por supuesto que de estar ella me invitaría encantada, pero es que conociéndola estoy seguro de que le parecen un coñazo las redes sociales y todo eso. Tiene mail porque no hay más huevos, y el teléfono móvil también lo lleva para llevar lastre en el bolso y que no se la lleve el viento. Al cabo de un rato recibí otra invitación, también de ella, y entonces me decidí a mandarle un email de pidiéndole que dejase de enviar spam ;-) e invitándole a Facebook, red en la que sí estoy (aunque no le encuentre mucha utilidad, la verdad).
Hoy me mandó una respuesta, totalmente indignada con estos delincuentes de hi5. Resulta que entró por instigación de una alumna (es profesora) y al registrarse la aplicación se apoderó de todos sus contactos y les envió sendas invitaciones. Como esto me parece un poco fuerte de más, hice un par de búsquedas en google. A ver qué tal me sale el copypaste (cortar y pegar en idiolecto familiar; no sé si sólo lo usamos nosotros o es universal, la verdad).
En este artículo se explica todo muy bien explicado, y en él me he inspirado sobre todo para decir:
Que hi5 es una red social con una barbaridad de miembros en todo el mundo (80 millones y subiendo), de los que seguramente poco más de un 5% está realmente en ella por propia voluntad. Que cuando alguien te envía una invitación para unirte, si pulsas el botón para aceptar llegas a una pantalla en la cual, de una manera muy confusa, te piden tu email y tu contraseña, lo que les permite importar de tu correo web la lista de contactos. Luego sólo tienen que spamear a todos ellos con invitaciones como la que recibiste tú. Como en cierto modo tú estás aceptando al introducir tu dirección y tu contraseña, y tus amigos no te van a denunciar a ti por spammer, pues estos descarados siguen subiendo en número de afiliados. Además, según un anexo pendiente de edición en wikipedia, la contraseña de correo se transmite por un medio no seguro y podría ser interceptada por terceros (de esos terceros con malas intenciones, no de los que buscan hacer amigos). A mí, eso de tener que dar mi contraseña del correo electrónico no me gusta nada. Es como poner cuánto me mide la chorra en estado de reposo. Embarazoso.
Ah!, y además no sólo te importa los contactos reales que tú has introducido, sino que en algunos sitios incluso se habla de que los spameados son gente con la que cruzaste un correo en alguna ocasión. Toma las direcciones de la memoria, no sólo de la lista de contactos. Con dos cojones.
En este timo, estafa o engaño han caído eminentes bloggers con muchísimos contactos e influencia, lo que ha hecho caer como pinzos a todos los spameados. Imagínate que Nacho Escolar, ni más ni menos, te invita a unirte al Ku Kux Klan. Pues ahí vas tú con el capuchón blanco, sin preguntar. No vas a rechazar tan alto honor. Otro ilustre spammer es David de Ugarte. Y también, según dicen, Pepe Cervera, de Retiario, cayó en la trampa; sin embargo de éste no he encontrado confesión pública. El hecho de que estos santones de la red hayan picado no deja de darme una cierta satisfacción -sobre todo porque yo no caí-, pero hay que tener en cuenta que si yo hubiera recibido la invitación de alguien de más confianza, a lo mejor… qué cojones, no me hubiera metido ni de coña, y lo de la contraseña de correo… por favor, cómo pueden haber sido tan pardillos. Lo que sí les reconozco es el valor y la nobleza de reconocer públicamente que han sido vencidos en su hábitat natural.
Hay un tutorial en internet, aparte de millones de preguntas de yahoo, que explica cómo darse de baja de esta pesadilla. Sin embargo, hay testimonios de personas que, después de darse de baja, aún emiten spam. Esto, según los términos de servicio de hi5 es imposible que ocurra porque una baja voluntaria es firme y efectiva. No obstante es posible que, dándote de baja sin pulsar antes la opción de desactivar el envío de invitaciones, tu información se quede en un limbo en el que siguen enviando spam a tu lista de correo y tú no puedes entrar a evitarlo porque tu cuenta ya no está activa. No me extrañaría, sabiendo cómo actúan.
Me puse a mirar por su política de privacidad y lo único que encuentro es este párrafo

Para proporcionarle algunas de las funciones que la comunidad hi5 ofrece a sus miembros, nosotros podemos usar información personal que está almacenada en su perfil después que solicite dichas funciones, como enviar correos electrónicos de invitación a personas que usted especifique como interesadas en unirse a la comunidad hi5.
Así, bien escrito, no parece peligroso, ¿verdad?

jueves 4 de septiembre de 2008

bulos en internet

La Asociación de Internautas ha publicado los resultados de un estudio sobre la permeabilidad de los usuarios de internet a los bulos. Como se basa en encuestas, no deja de ser una cuestión de percepción de los propios internautas acerca de sí mismos. Son metapreguntas del tipo ¿crees que eres un ingenuo y que te tragas todas las bolas que te cuentan? Sorprende que haya tanta gente que reconoce que pueden llegar a creerse algún rumor infundado (65%). Yo diría que son estos precisamente los únicos conscientes de que gran parte de lo que circula es mentira. Los otros serían entonces los verdaderos ingenuos, ese 35% que se considera impermeable a las mentiras, esos aguilillas que las cazan al vuelo. En cierto modo, el 65% que es consciente de que puede caer en la trampa es el que se mantiene alerta y, al final, el que menos probabilidades tiene de caer.
Pero, hablando de esto, ¿quién sabe si el estudio es veraz? ¿No será acaso un bulo, un rumor una falsedad, un fraude, una mentira, un engaño? ¡¿Eh?!
¡Qué difícil es mantenerse en ese tercio de listos!

viernes 29 de agosto de 2008

wall-e


Hoy fuimos a ver wall-e. Lo fuimos a ver a las 17,44 para tener tiempo de comprar las entradas y las palomitas (no entiendo la obligación de comer y beber en el cine que nos han metido los putos americanos; de pequeño yo sólo respiraba en el cine, no comía ni bebía ni cagaba ni vomitaba ni jodía en el cine). Pues en el cine Filmax del centro de ocio de Coruña sólo tienen dos cajas abiertas para miles de personas, de modo que las entradas nos las dieron a las 18,03, con la peli ya empezada desde las 18,00. Tienen otra persona contratada para picar las entradas y otra para las palomitas. La cola de las palomitas, a la que ya no nos pusimos, era tan grande o más que la de las entradas. La sala de wall-e no tenía elevadores para los niños (probablemente estaban todas en Bobby Z, que siempre se peta de enanos), y como no hay personal nadie los redistribuye. Lo de no poder comprar palomitas ya me pasó siempre que fui a estos cines, porque o compraba o veía la película, de las colas que se montan.
Total, que siempre me prometo que no voy a volver a este sitio infecto, pero al final se me olvida y cuando veo la cola en la taquilla me acuerdo. Y por cierto, no vale decir que pillo las entradas en la puta máquina-robo, porque en primer lugar las entradas son más caras, y en segundo lugar ¡también tienen cola, y tan grande como las de la taquilla!
El precio de mi entrada, por si me leéis desde otros países, para que flipéis bien flipado, fue de 6,60 €uracos. Los cines en mi ciudad son de los más caros de España. Luego que no se me quejen si me bajo la película, que considero que he pagado de sobra el precio. Cada niño paga, como gran ofertón, 5,40€, que tampoco es ningún regalo. Claro, el cine estaba vacío; no me extraña.
En cuanto a la peli, ya la destripó lo suficientemente Wicho en microsiervos, así que os remito a su brillante reseña (yo no lo hubiera hecho mejor). Sin embargo, yo mencionaría con más énfasis lo de la crítica a la sociedad de consumo. Es muy fuerte el estado al que se ven reducidos los seres humanos, hasta perder la movilidad de tanto comer mierda y utilizar productos para no tener que hacer el más mínimo esfuerzo. Y el hecho de que el planeta esté gobernado por un presidente que al mismo tiempo lo es de una empresa omnipotente también es inusitado en una peli americana. Todo es muy crudo, y por más que el final lo suaviza no salí yo muy convencido.
Fijaos cómo sería la cosa, y si me afectó la película, que llevé a mis hijos a cenar al Burguer King y yo pasé de la hamburguesa ¡y me compré un Kebab!… ¡y vegetal!
Gracias a Pixar, los tiempos están cambiando.

lunes 4 de agosto de 2008

soltando lastre

Últimamente me he introducido bastante en redes sociales y todo eso. Además, he venido manteniendo este blog, y he seguido leyendo los rss a que estaba suscrito en Google Reader. La cuestión es, por lo tanto, que he ido aceptando un montón de obligaciones autoimpuestas.

Lo de las redes sociales es un tema en el que no estoy totalmente convencido. Tengo muchísimas dudas acerca de su utilidad, de los motivos (expresos u ocultos) para su proliferación, y de si me compensa o no su mantenimiento. Es un tema para desarrollar con más espacio y tiempo.

Lo de escribir este blog tampoco tengo muy claro que me vaya a ser útil o, lo que es más importante, que le vaya a ser útil a alguien. Sin embargo, aunque sólo sea por la vanidad de ver mi pensamiento expuesto (aunque casi nadie lo lea) continuaré con él.

Así pues, lo más fácil y directo es cortarles la cuerda a los feeds a que estoy suscrito. Hoy les digo adiós a El País, Soitu.es, Blog de Enrique Dans, Engadget, Faq-mac y Consumer-Eroski. Me quedo con miblackberry, Microsiervos, Dosbit y tres cositas más residuales, sólo por enterarme de si hay novedades (son de esas páginas que están casi siempre muertas): 11870, Zappingyes, Aprendeespañol y, cómo no, Lentoydisperso.

Es que me largo de vacaciones a Menorca y no me apetece un huevo seguir arrastrando tanta obligación inútil, que es en lo que se convierte -al final- esa lista interminable de entradas a leer que se regenera varias veces al día.

A ver si con un poco de suerte vuelvo a leer libros y periódicos de los de verdad, de aquellos que hacían en papel entre los siglos XVI y XX.

lunes 14 de julio de 2008

¡qué flash!

Cuando yo era joven (snif) utilizábamos la expresión ¡qué flash! para indicar algo muy sorprendente, que nos alucinaba. Es uno de esos giros del lenguaje que obtienen un gran éxito durante un tiempo pero que no se consolidan y dejan de utilizarse. O al menos eso creo, porque hace años que no lo escucho, y ya os digo que lo decíamos continuamente. Puede ser porque ahora haya menos cosas sorprendentes, aunque no creo.
Me viene esta expresión a la mente al leer en El País que Una treintena de jóvenes rusos pierde parte de la visión por la luz de un láser durante un concierto, ya veis qué animalada. Los salvajes que manipulaban los cañones láser, al no poder utilizarlos contra el cielo (llovía y desplegaron un toldo, con lo que no había cielo al que orientar los haces) los enfocaron directamente hacia el público. Los jóvenes afectados se dieron cuenta horas o días después, cuando observaron que unas manchas permanecían en su campo de visión desde la noche del concierto.
Esta pobre gente sí que puede decir con razón de ese concierto que fue un flash.

viernes 20 de junio de 2008

konono nº1, grupo non grato


Me entero por El País, en su edición de Galicia, de que el grupo congoleño konono nº1, ha tenido que suspender su gira europea, de 23 conciertos, por problemas burocráticos con las autoridades europeas. Entiendo que los estamos tratando como tratamos a todos sus compatriotas, a los que no dejamos entrar para que no se queden aquí, vendiendo por las calles discos pirateados. Sin embargo, en este caso, los discos que venden no son pirateados, sino que los graban y los publican ellos.
Por lo que parece, Konono nº1 es un grupo que lleva en activo desde 1971, que ha tocado en Europa antes, que ha colaborado en el último disco de Björk (y girado con ella), y que no parecen tener intención de quedarse en Europa a vivir. Que se quedaran aquí sería un honor para nosotros; un honor que no nos van a conceder, porque al negarles la posibilidad dejamos al mismo tiempo de merecerlo.
Me extraña ver, en el mismo artículo en el que me enteré de lo de los congoleños, de que vienen también a tocar varios grupos norteamericanos, grupos punkies de los que tampoco tengo noticia (excepto de los míticos Trashmen) y que me sorprende que hayan dejado entrar en Europa; ¿por qué unos muertos de hambre jóvenes, pero blancos y norteamericanos, pueden entrar en Europa a tocar y no los músicos de Konono nº1? ¿Qué diferencia hay, administrativa, que permite una cosa e impide la otra sin vuelta atrás? Subrayo que esos punkies de EEUU acompañan a una garaje band mítica que tuvo un éxito en el año 1963; son sus teloneros; unos don nadie; buenísimos sin duda, y merecedores de todo mi respeto, pero no son los Rolling Stones.
Es una vergüenza, lo que está ocurriendo en Europa. El miércoles 18 de junio de 2008, la UE aprobó, con el voto a favor del Partido Socialista Europeo, una directiva que permite ampliar el tiempo de internamiento de los inmigrantes irregulares hasta ¡¡¡18 MESES!!! (entre otras cosas igualmente opuestas a los derechos humanos). Lo escribo bien grande para que no se le escape a nadie. Los centros de internamiento llevan camino de convertirse en modernos campos de concentración, y eso se hace con el consentimiento, aprobación y contribución expresa del partido progresista español. Aunque luego venga Zapatero y pretenda vendernos que en realidad aquí no van a aplicar esa directiva. Lo explica perfectamente -mejor que yo, en todo caso- Soledad Gallego-Rey en este artículo de El País.
Esto no es para despacharse así, de un plumazo. El tema de la inmigración desde países pobres nos lleva al de la miseria, la desigualdad y, si seguimos, a la propia naturaleza humana. Pero hoy no me apetece seguir. Tengo el estómago revuelto por la vergüenza ajena que me da pensar en las gente que ha organizado los conciertos de konono nº1, cómo les dirán a los componentes del grupo que no queremos que vengan a tocar porque tenemos miedo de que se queden aquí a vivir y nos quiten el trabajo.
Y tú, que me lees, si eres español y tienes derecho al voto, ten en cuenta que tanto el PP como el PSOE han apoyado, apoyan y trabajan por extender esta legislación que deroga los derechos humanos, convirtiendo Europa en un estado de la antigüedad en el que los esclavos carecían de derechos, y los privilegiados ciudadanos vivían a costa de éstos.